10.18.2006
Les jardins des Écluses de Vieux-Port de Montréal OR Flora






























Flora
A little green paradise could be found at the end of
In summer’s last whiff, a garden and landscape exhibition was held at the Jardin des Écluses du Vieux-Port de Montréal. A space of respiration and transpiration that welcomed a different experience of the green, and offered several of the best designers
You had entered. The trees here are more than alive; they grow on thin air and devour the railings, becoming one with them. If they could, they could eat you alive as well. This is their territory now. In a world were vegetation is close to a hindrance and considered barely like tapestry, Flora is discovered as an
Plants open up to water, shrink to grass and arrange themselves into a perfect correspondence which brings you solemnity, perhaps a site for meditation. Through the openings on the red barrier, ghost of civilization stare at you relentlessly, declaring that you are part of the landscape; that in fact, you are the artifice in this scenario.
You walk further, peering down in disgrace, to enter more worlds of the green. Careful realities are molded into shapes that serve all purposes but ours. Elements dangle around the canvas of a simulated ecosystem where colors dance and taste float up in the air, unwilling to leave their constricting boundaries.
Stone, wood and synthetics are incorporated into the equation to provide a composition of memories that had never taken place in the city. Careful pads of green are placed aside hard grey, neon blue, neutral white, and shimmering metal. Geomorphic primitives arise carefully laid out grids and defy their creator. Green takes over, every time.
Even when perfectly simulated, the dense canopy of a forest can only exist but in the mind of beholder, where four simple steps towards the same direction awaken all sort of spirits and transformations. Suddenly bridges cross solid ground, ruins denote modernity, and praying becomes akin to staring at the eternal conflagration of colors and shapes and passions and scents and the living.
It becomes a resting ground for most of us. A place where path and point can be consolidated into a single element, and a place were awe and inspiration are traced to their genesis. Pavement is no longer a track but an option of being, as is the case when grass becomes water and water becomes ceiling and ceiling becomes a spherical entrapment of dead branches.
Now you are the onlooker, as trees move and shrubs flow, as arches twist around you and monuments are built from vegetative matter. Patterns arise, then, and circulate around you; vertically in textile form, horizontally through layers, and askew by means of fashionable gardened roofing.
It lets you play, too. Incorporating plastics as a nod to human intellect and innovation, but also laughing at its implications, the green welcomes artificiality as a prosthetic limb ready to face nature in the most ambivalent manner. It does this very consciously at times, but very often a by-product of design, site and imagination brings about a concert of events that make you lift an eyebrow.
Not unsure what to make of it, you end the journey. A little oasis of imps and fantasies, a series of gardening proposals for your lawn, a playful and lucid landscape to entertain your mind for a few weeks, a flipside to built architecture, an inverted Everest, a green experience.
International Flora Montréal 2006 took place from June 16 to October 9, 2006 at the
Signs, signals & significations OR On a trouvé...
Marcas, coordenadas, hogar
Insinuaciones, exclamaciones, bienvenida
Comentarios, complementos, moral
Problemas, expresiones, debate
Escondites, preguntas, esperanza
Situaciones, aberraciones, color
Heridas, monumentos, contraste
Opiniones, uniones, rastro
Partículas, recorridos, insignia
Mementos, cicatrices, temporalidad
Repeticiones, contornos, futuro
Caricaturas, recepciones, accidente
Portales, perfiles, territorio
Bípticos, opuestos, identidad
Dogmas, revelaciones, semiótica
Particularidades, periodos, estación
Sentimientos, sellos, trascendencia
Íconos, fantasías, camino
Moldes, letras, existencias.10.01.2006
Birthplace OR Oui, je suis né ici
Aquí nací. En una templada madrugada de verano, el 26 de julio de 1984, yo nací. Royal Victoria Hosipital. Atrás de McGill. Mont-Royal. Niño saludable de 10 lb y 35 cm de diámetro de cabeza pelona. Sarmiento-Casas, porque se admite sólo un apellido.
Mi hermano nació en el hospital general. Royal Victoria es como un castillo. ¿Cuál de todas estos acabados medievales cautivó mis primeras miradas? Un paciente murió y en ese momento propició mi nacimiento. Uno se va y uno llega. Bueno, no sé, pero es muy probable, ¿no?
Rue Pins conecta Royal Victoria Hospital con el segundo departamento donde vivieron mis papás en Montreal. Caminaron de regreso, conmigo de apenas unos días en brazos. Por eso me gusta caminar, ¿ven? O no, llevaron el carro para que mi mamá y yo estuviéramos más cómodos. Debió de haber sido un viaje muy corto. Una breve introducción al mundo exterior.
Pins con Peel. El edificio donde vivieron mis papás ya no existe, ¿por qué habrán de sobrevivir sus memorias? Aquí es donde toqué el suelo por primera vez. ¿Habré sentido la conexión con la tierra, pisos arriba? Subiendo por rue Peel me llegaron mis primeras onzas de oxígeno. El viento predominante del verano proviene del sureste.
A los seis meses de haber nacido vi suelo cubierto con nieve. Al año, mis ojos ya habrían captado a más de una ardilla, resguardándose en los árboles del parque. ¿Habrá sido éste el parque? ¿Habrán sido éstos los mismos árboles de entonces? ¿Jugué aquí?
La respuesta detrás de Royal Victoria. Soy tan sólo un expectador de mi propio nacimiento, repitiéndose veinte años después. Memorias no las hay. Esto es nuevo, no lo reconozco. ¿Estuve aquí? Lo único que tengo son relatos de mis papás, y papeles. Pero yo no soy ninguno de esos. Así que vuelvo a nacer.Le vert OR Mount-Royal
El paisaje es primero determinado por la percepción del hombre, quien moldea su propio universo.
El pasiaje, por ende, siempre es exterior, a pesar de ser interiorizado por nosotros al conjugar las percepciones en emociones y en diseño.
El paisaje es en gran parte determinado por su orientación con respecto al sol, sin embargo el norte para Montreal es muchas veces el noroeste.
El paisaje también surge a partir de la tierra, es decir, de la configuración geológica de un punto del planeta en específico.
El paisaje es análogo a un organismo: tiene un esqueleto rocoso, un sistema circulatorio acuoso y una piel frondosa.
El paisaje se conforma de varios elementos, en cuanto a diseño, como color, contraste, altura, pendiente. El factor más importante, sin embargo, es la presencia humana.
El paisaje es nombrado por el hombre en cuanto éste adquiere una dimensión más antropocéntrica.
El paisaje, por lo tanto, no nos es accesible hasta que lo nombramos, lo hacemos nuestro y, por ende, lo artificializamos.
El paisaje y el hombre son intercambiables, por lo que no conocemos el paisaje realmente hasta que copulamos con él, y adicionalmente, todo aquello que afecte al paisaje nos afecta directamente.
La teoría del paisaje puede ser leída, aprendida o experimentada, pero la mejor teoría es aquella especulada... y basada en lecturas, lecciones y experiencias.9.13.2006
7782 rue Casgrain OR Snow Patrol!
Por lo menos al principio, estaba un poco fuera de costumbre. Entré de todas maneras.
Un lugar como cualquiera, una sensación de haber vivido antes, el asombro de una "primera vez".
Es un mundo repleto de información - imágenes, luz, sonidos, olores - rastros de emociones y preámbulos de expectativa.
Empiezas acercándote hacia la multitud. Paso a paso, te acercas, y entonces puedes apreciar.
Se apagan las luces y el contraste que provoca la luz se hace más evidente. Es aquí cuando empiezan los escalofríos.
Empiezas a flotar. Un momento surreal, en donde te desprendes de tí para ver el escenario con otros ojos.
Y ahí están las personas. Se mueven, se mueven, recorren. A veces muy poco, imperceptible; otras veces, por el eterno y sutil baile que provoca el lugar.
No es la gran cosa, la vista. Es lo normal, es lo esperado, es lo estandarizado. Pero provoca ese tipo de suspiro especial, el que se prolonga.
Es entonces cuando la luz se arroja sobre de ti y te rodea. Los espectadores cambian de identidad, el lugar se prende.
Todos los elementos se congregan. Ves, son los pequeños detalles, pero a la vez es la sensación del todo, englobando.
Se parecen mucho a otros de su mísma índole. Tienen más inteligencia, más energía, sin embargo.
Un poco más elaborado (otros dirían que más sencillo, abstracto, simplificado). De igual manera, mejor.
Ésto es lo que quiero. Ésto es lo que tengo que hacer. Estoy aquí por una razón.
Luego todas las piezas caen en su lugar, y me encuentro reflexionando acerca de todo; no sólo el momento. Todo.
Aquí puedo estar, en un eterno reposo. Un estado sublime de atemporalidad, rítmicamente prolongando la composición del tiempo.
Y la realidad se filtra. El denso aire se torna blanquiazul y empiezo a sentir un frío caliente.
Lo siento en el vientre. Las cosas son como secretamente las quería, mas no como las esperaba.
De izquierda a derecha: David Theodore, Annie, Thomas Balaban, Martin BressaniY aquí la música que inundó el teatro Metrópolis el 12 de septiembre:
Spitting Games
Wow
Chocolate
Beginning To Get To Me
Headlights On Dark Roads
Grazed Knees
Chasing Cars
Shut Your Eyes
How To Be Dead
Somewhere A Clock Is Ticking
Make This Go On Forever
Ways And Means
Run
You're All I Have
Encore:
Open Your Eyes
Tiny Little Fractures
9.08.2006
Murdoch Lang OR chez Laura



Laura es una intelectual de sesenta y cinco años que regresa a Montreal después de cuarenta.
En mil novecientos cincuenta y ocho se muda a París tras heredar la cantidad suficiente de dinero como para no estudiar una carrera y ser independiente econonómicamente.
Gracias a su personalidad, hace buenas relaciones con un Bretón de cincuenta años, además de Ernst y Klein.
Conoce a Nadja, y a su hija Kay Lin, con quienes tiene una íntima amistad alrededor de mil novecientos sesenta y ocho, cuando se mudan a Hong Kong.
Laura quiere su cuarto con un estudio con terraza y un baño con vestidor. A Nadja le interesa mucho tener un estudio donde pueda resolver asuntos casero, una lavandería y un baño, en su cuarto. A Kay Lin le otorgan un cuarto sencillo con baño. Quieren una sala/comedor lo suficientemente grande para sus reuniones sociales, una cocina cerrada, un medio baño y un espacio totalmente disgredado para visitas y para alojar su extensa colección de arte.






Mi primer proyecto arquitectónico en McGill, actualmente en proceso.

9.03.2006
Montréal-aux-gris OR The Moving City
La isla de Norte-Dame es artificial, hecha en el '67.
Pasamos por el centro, la división entre puerto e historia muy difusa.
La subida por detrás de la montaña, Mont-Royal, fue larga, pero valió la pena.
Dorchester ó René-Levesque atraviesa el Montreal internacional.
Una auténtica japonesa se sentó a mi lado. No le gusta el Tokyo neón.
Osheaga estaba en el parque Sainte-Hélene, cerca de la expo '67. Hubiera querido ir.
El guía constantemente apuntaba hacia los departamentos de lujo, me pregunto...
Sí, el edificio de Concordia es feo.
Había unos mexicanos sabelo-todos. Deseaba en ese punto no poder entender español.
Montreal amaneció nublado, gris, frío, pero feliz.
Impresionante Habitat 67. Y el casino, no me lo esperaba.
Impresionante, la manera en la que el McDonald's se entremete en el viejo Montreal.
El asiento era muy incómodo. La voz omnisciente del guía, peor.
Hay algo sobre las geodésicas invisibles que captura el ojo humano.
Renuncié un poco a la cámara. Prefería menos fotos a una cámara menos.
Ahí estoy yo, en el segundo piso del camión rojo, por si no me creían.
















Dreamland OR vie McGill
manchado de vez en cuando con tenues blancos
y el tapiz verde reflejado
envolvente de personas y mascotas
y sueños y gente
durmiendo, compartiendo, reflexionando, respirando
un aroma antiguo
con betún sabor pétalos de rosa (sin el colorante)
espolvoreado con azúcar refinada,
no mucha.





Rincones que me hablan
diferentes tiempos mismos lugares
mismos tiempos otros mismos
que inhalan los edificios
en un paseo que devela sólo la superficie, polverienta
del gigante pequeño en reposo.





Y los accidentes, provocados o no,
como obstáculos, como retos, como objetos
de admiración
que me secuestraron
y me trajeron a su robozo.





